En el vídeo de aquí arriba, os dejamos la breve historia de uno de los emperadores romanos más polémicos de los que podemos hablar. Aunque puede que no se encuentre al nivel de algunos más conocidos como Calígula, Nerón o Tiberio, y que sobre todo hoy día sea recordado por haber dado nombre a unas bonitas termas, sin lugar a dudas su vida es bastante interesante. Además, está plagada de momentos que no tienen nada que envidiar a los tres emperadores mencionados.
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martes, 26 de abril de 2022
La Historia del Emperador Caracalla
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martes, 1 de marzo de 2022
El Reinado de Carlos I de España y V del Sacro imperio Romano Germánico
Si los Reyes Católicos pusieron las bases para la formación de una monarquía autoritaria. Los Austrias son los reyes que se dedicaron a perfeccionar el sistema. Sobre todo con Carlos y Felipe II. El reinado del primero ocupó casi la primera mitad del siglo XVI. Aunque en efecto, era descendiente directo de los anteriores reyes españoles, Isabel y Fernando, siendo su nieto a través del matrimonio de Juana de Castilla, comúnmente conocida como la Loca y el fugaz rey de España Felipe I, o más conocido como el Hermoso.
Pero por desgracia para él, se había criado en el extranjero y la dinastía de la que procedía por el apellido de su padre, era foránea para los castellanos. La muerte de Fernando el Católico y la incapacitación de la reina regente Juana, para gobernar, además de la prematura muerte de su padre Felipe, le llevó a gobernar un imperio enorme en lo territorial al reunir para sí mismo las diferentes herencias que obtenía de su padre y madre. Y por ende de sus abuelos maternos y paternos. Siendo sus abuelos Maternos Isabel y Fernando. Mientras que sus abuelos Paternos eran María de Borgoña y el Emperador Maximiliano de Habsburgo. Por ello, concentraría los siguientes territorios para un solo monarca:
Pero por desgracia para él, se había criado en el extranjero y la dinastía de la que procedía por el apellido de su padre, era foránea para los castellanos. La muerte de Fernando el Católico y la incapacitación de la reina regente Juana, para gobernar, además de la prematura muerte de su padre Felipe, le llevó a gobernar un imperio enorme en lo territorial al reunir para sí mismo las diferentes herencias que obtenía de su padre y madre. Y por ende de sus abuelos maternos y paternos. Siendo sus abuelos Maternos Isabel y Fernando. Mientras que sus abuelos Paternos eran María de Borgoña y el Emperador Maximiliano de Habsburgo. Por ello, concentraría los siguientes territorios para un solo monarca:
De su abuela Isabel de Castilla recibió el Reino Castellano, las Canarias y las plazas del norte africano de Melilla, Orán, Argel, Bujía y Túnez.
De su abuelo materno, Fernando II de Aragón. Obtenía el Reino de Aragón con las Islas Baleares, Cerdeña, Nápoles y Sicilia.
De su abuela Paterna María de Borgoña, recibía los territorios que le pertenecían de facto dentro del imperio como: Los países Bajos, Luxemburgo y el Franco Condado.
Mientras que de su abuelo Maximiliano I de Austria, Obtenía también dentro del imperio la propia Austria, además de la candidatura imperial al Sacro Imperio Romano Germánico.
| Territorios heredados por Carlos. (Elaboración propia) |
Pero el extenso imperio no se reducía a los límites Europeos y plazas africanas. Sino que en el otro lado del océano Atlántico, poseía en ese entonces la Isla de Cuba, la Española y un pequeño territorio llamado Castilla de Oro. Quedando poco tiempo para que los conquistadores Españoles se topen con el Imperio Azteca en Centro América y con el Imperio Inca en Sudamérica. Comenzando las campañas de conquista tanto por Hernán Cortés en el primero y Pizarro en el segundo.
Ante la consecución de los reinos españoles y la animadversión que tenían los nobles castellanos y aragoneses de ser dirigidos por un flamenco, se le hizo viajar a la península para evitar una crisis mayor. Pues los nobles peninsulares preferían a su hermano Fernando por haber sido criado en Castilla antes que a un muchacho que no sabía siquiera hablar el idioma, Carlos eliminó rápidamente el problema de su hermano enviándolo a gestionar los territorios de Alemania. De hecho, cometió bastantes errores como tener solo una cámara de consejeros flamencos, los cuales buscaban nada más que amasar una fortuna con los puestos en la corte castellana.
Más grave aún fue cuando, al conseguir el juramento de las cortes castellanas pasó a la corona de Aragón dejando el gobierno de Castilla en manos de sus consejeros foráneos. El reinado comenzaba mal, pues ante las ya mencionadas preocupaciones, se sumaba el hecho de que Carlos veía a Castilla y Aragón como un instrumento para conseguir un objetivo mayor como lo era la corona imperial. Produciendo constantemente que fuera un rey ausente y poco preocupado por los asuntos españoles.
Política Interior
Gran parte de su política interior la marcan dos revueltas como lo fueron la Rebelión de las Comunidades y la Revuelta de las Germanías.
Para 1519, Carlos ya había hecho efectiva su candidatura al imperio. Durante buena parte de sus primeros años se la había pasado viajando por las cortes pidiendo el dinero necesario para conseguir costear la coronación, realizar los sobornos necesarios a los príncipes electores del imperio y demás. Pero como es obvio, el emperador debía de coronarse en el Palacio de Aquisgrán. Dicha coronación estaba programada para 1520. Una de las pocas condiciones que la Corte Castellana pedía a Carlos era que en el momento de partir, el regente que dejase en la corona fuese un castellano y no uno de sus consejeros extranjeros. Pero Carlos, quien era realmente un muchacho ingenuo y confiaba en sus conocidos flamencos, quizá demasiado, dejó la regencia a Adriano de Utrech, antes de partir para el imperio.
Ante este pasotismo del rey, en 1520, las principales ciudades castellanas se levantan y se proclaman comunidad, teniendo como principales líderes a Bravo, Padilla y Maldonado. Exigiendo al rey a grandes rasgos que prescindiera de los consejeros extranjeros, que acatase la voluntad del reino, es decir de las cortes, y limitar el poder real, queriendo así volver en cierta medida a un estado anterior a los Reyes Católicos. La revuelta fue promovida por sectores más liberales, siendo en esencia gentes de la media nobleza, burgueses y miembros del clero. La principal ciudad fue Toledo que formó una Junta Magna a la que luego acudieron otras ciudades importantes como Segovia o Toro.
La alta nobleza permaneció en segundo plano esperando decidir qué les beneficiaba más. No obstante, los comuneros necesitaban el apoyo popular, por lo que llamaron a una insurrección anti señorial. Esto provocó que buena parte de la Alta Nobleza prestase el apoyo que Carlos necesitaba para controlar la rebelión. También jugó en contra la división interna que tuvo el sector burgués de la revuelta contra esos miembros de la mediana nobleza que, a pesar de tener intereses en la rebelión, seguía teniendo más en común con la Alta Aristocracia y el rey, que con la burguesía comercial. Por lo tanto en la batalla de Villalar en 1521 gran parte de los comuneros son derrotados, terminando con la ejecución de los principales mediante la decapitación. La situación acabó siendo totalmente controlada en el 1522.
Pero, es cierto que aunque el movimiento fue un fracaso, sí que motivó un cambio del ahora Emperador Carlos conforme a la política castellana. Pues al verle las orejas al lobo ante la remota posibilidad de perder una joya de la corona como lo era Castilla con sus territorios europeos y los de Ultramar, decidió valorar más el papel de las Cortes y se produjo un pacto entre monarquía y ciudades.
El siguiente gran escollo fue La Revuelta de las Germanías
Teniendo esta revuelta una motivación distinta a lo que hemos mencionado antes. El problema no era ahora la ausencia del rey Carlos o sus consejeros. Sino que Las ciudades de Valencia y Mallorca tenían una pésima situación financiera además del hecho de las constantes incursiones piratas musulmanas en sus costas. Para proteger sus intereses comerciales, se permitió a los gremios que se armasen para poder defender sus costas. Esto era algo que se conocía como germanías. La partida de Carlos de la Península coincidió además con un brote de peste en las zonas mencionadas. Por lo que la gente rica, como acostumbraba en estas ocasiones, optaron por salir de las ciudades y refugiarse en sus casas de campo para evitar caer enfermos.
| Las revueltas de las germanías (Elaboración Propia) |
Viendo esta situación los gremios armados aprovecharon el vacío de poder dejado por los nobles y patricios y se constituyó la Junta de los Trece. Junta que reconoció la soberanía del rey y buscaron sobre todo mejorar la condición económica de las ciudades. Pero como era de esperar la nobleza y aristocracia no estaba dispuesta a perder su soberanía. Entre esto y que el movimiento pasó de ser moderado a cada vez más radical, los nobles y aristócratas consiguieron recibir la ayuda del monarca, provocando que el conflicto fuese resuelto en 1523 con la victoria del ejército real. Terminando con las ejecuciones de Joan Crespí en Mallorca y con Joan Llorenç en Valencia. Ambos líderes agermanados en sus respectivas ciudades.
Casamiento
Como todo monarca, una de las principales cosas que debía de realizar era casarse y proporcionar un heredero a la corona. Sin embargo, sus aspiraciones imperiales y las revueltas en el inicio de su reinado, retrasaron el momento de su matrimonio. No fue hasta 1526 que el monarca se casaría con Isabel de Portugal en el Alcazar de Sevilla. Sin embargo, el matrimonio duró realmente poco cuando cuando la emperatriz murió durante el parto del séptimo hijo. El Emperador dolorido, no fue capaz de volver a casarse, siendo esto realmente una decisión precipitada pues a pesar de haber tenido cinco varones, sólo uno de ellos llegó a la vida adulta, siendo siempre lo conveniente tener al menos dos sucesores para evitar conflictos sucesorios. Política Exterior
Como decíamos antes a pesar de tener un territorio tan extenso desde el inicio de su reinado, más luego la elección imperial. Carlos tenía una joya de la corona con Castilla, pero de ella sobre todo le interesaba financiar las diferentes guerras a las que se vió forzado contra Francia, contra los Turcos y contra los protestantes del imperio.
Las guerras contra Francia fueron numerosas y variadas. En parte se debían a esa rivalidad personal que tenían tanto Carlos como Francisco I. En parte porque el Rey francés que también optaba a ser coronado emperador. Pero los antecedentes de los recelos que se tenían Francia y las Españas podían fecharse tiempo atrás como el conflicto por Navarra o las disputas por los territorios italianos. Produciéndose un total de 4 guerras en todo el reinado de Carlos e incluso la última sería resuelta por su sucesor Felipe II. Por eso es más que posible que Carlos dijese la siguiente frase. “ Paciencia, hasta donde yo sé siempre habrá una guerra que vencer contra Francia”.
La Primera Guerra contra Francia se produjo en 1521, momento en el que Francia decidió atacar por distintos frentes. Primero invadiendo Navarra y luego desde Milán intentó hacerse fuerte en el Norte Italiano. Pero las tropas de Carlos salen victoriosas en Pavía en 1525 con la victoria además de apresar al rey francés. Como consecuencia de esto, Carlos acabó controlando también Milán.
| Invasión a Navarra (Elaboración Propia) |
| Ataque a Italia desde Milán (Elaboración Propia) |
La segunda guerra comenzó en 1536 y duró hasta el 38. Se produce cuando el duque de Milán murió sin descendencia, siendo derecho de Carlos V a heredar el territorio. Algo a lo que Francisco no estaba dispuesto. Este de hecho también se había aliado en secreto con el monarca otomano, Suleyman II el magnífico para acosar a Carlos en dos frentes. Ambos monarcas invadieron el territorio del otro hasta que la guerra quedó atascada. Provocando que ambos tuvieran que firmar una tregua de diez años. Algo que no permitiría el propio Francisco que se cumpliese cuando nuevamente en 1542, volvió a atacar el milanesado
En la tercera guerra del 1542 al 1544 Francisco buscó hacer presión a Carlos atacando los territorios que heredó de María de Borgoña, los Países Bajos, pero Carlos se alió con su tío político Enrique VIII de Inglaterra, para atacar conjuntamente a Francia forzando la Paz de Crépy en la cual finalmente Francisco renunciaba a su alianza con el imperio Otomano y se programó el matrimonio entre parientes de ambos monarca, pero el cual no llegó a producirse.
| Ataque a los territorios de Carlos dentro del Imperio (Elaboración Propia) |
Una cuarta guerra contra Francia en 1552 al 1559. Estando Carlos contra los protestantes y fallecido ya Francisco I, tuvo que hacer frente a su hijo Enrique II, que buscó aliarse nuevamente con los enemigos del emperador. Sin embargo, esta guerra no fue terminada, como decíamos, por Carlos, sino por su hijo en San Quintín. Algo que veremos en el próximo vídeo.
La guerra contra el Imperio Otomano
Fue realmente un conflicto secundario para Carlos. Puesto que como emperador, era el defensor de la cristiandad y se esperaba desde un inicio que tuviera que enfrentarse a la principal potencia musulmana de Europa y el Mediterráneo. Sin embargo, Suleyman el Magnífico, consiguió ocupar Hungría y sitiar Viena, obteniendo como decíamos el apoyo oculto de Francia, la cual se comprometía a no responder ante su avance en Europa. | Ataques Corsarios Otomanos en las de la corona hispana. (Elaboración Propia) |
El otro escenario al que se tendría que enfrentar Carlos contra los otomanos era en el Mediterráneo, más en concreto contra los corsarios que eran protegidos por Suleyman, los hermanos Barbarroja, estos ocuparon Trípoli y Bujía además de saquear pueblos en la propia península o en la Italia española. Carlos procuró entonces un avance en el Mediterráneo, realizando la conquista de Túnez en el 1535, pero con algunos fracasos como en el Argel de 1541. Ante las continuas ofensivas y preocupación de que en cualquier momento los Otomanos realizasen una invasión a la Península, se dio a la tarea de crear un sistema defensivo costero en toda la Península Ibérica para tener una mayor seguridad.
| Sistema defensivo costero (Elaboración Propia) |
Guerra en el imperio
La reforma de Lutero, fue en parte un acicate para los príncipes del imperio, que buscaron en él una excusa para independizarse de la autoridad del emperador. Para buscar el entendimiento entre Lutero y el Papa, Carlos convocó una dieta en Worms en el 1521. Lutero por su lado buscaba ganarse al emperador, pero fracasó. Carlos condenaba a Lutero pero al mismo tiempo exigía al Papa un Concilio para que se produjese una reforma de la iglesia. Algo que se convocó en 1545, con el primer Concilio de Trento. Sin embargo, el conflicto armado crecía en el imperio hasta que estalló por completo en la Guerra de Esmalcalda de 1546-1547. En la misma, los príncipes que se declaraban protestantes, quienes de religiosos tenían poco, solo buscaban aumentar sus beneficios económicos con la reforma, se aliaron en lo que se conoce como la Liga de Esmalcalda. Carlos venció en la batalla de Mühlberg en 1547 pero el conflicto no se solucionaba. La salida que se vió fue la de la Paz de Augsburgo de 1555. Con la misma, el emperador reconocía el derecho de que en cada principado se estableciera la religión que profesaba el príncipe y por lo tanto, los súbditos de dicho príncipe tenían que adoptar la fe de su señor. cuius regio, eius religio. Es decir, según sea la del rey, así será la religión.
| Levantamiento de príncipes en el Imperio (Elaboración Propia) |
La cuestión americana.
Con respecto al Nuevo Mundo
Como vimos, los territorios de Carlos en Ultramar, al comenzar el reinado, eran bastante menores a lo que se había conquistado cuando abdicó. Sobre todo, como decíamos en el vídeo de los Reyes Católicos, buena parte de esas conquistas se llevaban mediante iniciativas privadas, pero tenían que ser en nombre del monarca y establecer un pago de los beneficios. Enfrentándose Carlos a un problema que ya vislumbraron sus abuelos. Pues buena parte de los hombres que iban a América buscaban hacerse ricos a costa de las conquistas y en definitiva, convertirse en nobles y señores hereditarios de las tierras que se les otorgaban.
Ante esto, tanto los reyes católicos como Carlos buscaron imponer un sistema administrativo nuevo. Con las Leyes de Burgos se establecía lo que se conocía como las encomiendas. Con ellas, se daba un grupo de indios al encomendero. Este, a cambio de su trabajo, debía alimentarlos, cristianizarlos y respetarlos. Pero las encomiendas, no eran hereditarias a fin de evitar que en América, un territorio tan lejano a la Península, se acabasen formando feudos que quisieran hacer independiente a su señor
También, desde la iglesia, o al menos unos sectores, como Fray Bartolomé de las Casas, protestaron por el trato que los encomenderos daban a los indios. Carlos intentó establecer un punto medio, con las Leyes Nuevas de 1542 que buscaban una mejoría en el trato hacia el indígena además de buscar el fin de las encomiendas. Aunque no se produjo de forma inmediata, puesto que Carlos tenía que maniobrar entre el buen trato de los nativos y evitar que los encomenderos se rebelasen. Es cierto que abrieron el camino para el fin de las encomiendas además del fin de la esclavitud indígena.
También se buscó realizar el control de la administración americana mediante la Casa de Contratación y el Consejo de Indias. Teniendo instituciones como los Virreinatos puestos no hereditarios que tenían las funciones del monarca de forma temporal. Este tipo de puesto fue puesto en práctica hasta el siglo XVIII. Gobernadores hombres peninsulares, con funciones administrativas, judiciales y militares. Si este puesto se encontraba en tierras fronterizas, pasaba a llamarse Capitanía General. Los Corregidores presidían los distintos ayuntamientos o cabildos. Y finalmente la Audiencias que fueron los tribunales de justicia y tenían la potestad para gobernar cuando el virrey faltaba.
Con respecto a la conquista
Hernán Cortés emprendió la conquista del Imperio Azteca. Mientras que Pizarro y Almagro lo hicieron en Perú contra el Imperio Inca.
En buena medida, parte del éxito de la conquista con tan pocos hombres, fue porque a la llegada de los españoles, ambos imperios se encontraban en crisis políticas. Ya fuera entre las familias poderosas o por rebeliones de los propios pueblos sometidos por los nativos. Los conquistadores, supieron cómo aprovechar estos problemas para dividir a sus enemigos y en el proceso terminar conquistando a ambos. También fue esencial, la creencia por parte de los nativos de que los españoles eran enviados divinos, el empleo de caballos, perros de guerra y armas de fuego. En definitiva la superioridad tecnológica hizo que el problema de la inferioridad numérica fuese menos importante que si la conquista se hubiera dado una igualdad de condiciones.
Poco antes hemos mencionado que Carlos en el Imperio, se vió obligado a firmar la paz de Augsburgo de 1555. Este hecho lo marcó tanto que se vió en la obligación de dejar el gobierno. Cansado ante tantos años de luchas y desventuras. Y aunque al comienzo de su reinado, no se sentía realmente castellano, decidió pasar el fin de sus días en el monasterio de Yuste para descansar de la enfermedad de gota que le aquejaba y olvidarse de los asuntos de gobierno.
Comprendió al final, que el tener unos dominios tan extensos y conflictivos solo podrían acabar trayéndole a su hijo Felipe aún mayores problemas. Por ello, decidió separar sus dominios. Dándole a Felipe la Península con Castilla y Aragón, Canarias, los territorios africanos. Los territorios de su abuela María de Borgoña, Italia y los territorios americanos. Mientras que a su hermano Fernando, quien durante buena parte del reinado le había dejado la regencia del imperio, le cedió los derechos imperiales y los dominios austriacos.
A pesar de haber tenido un reinado de constantes conflictos, y de haber eliminado el imperio de la herencia, con lo ganado en América, legó a su hijo un verdadero imperio hispánico.
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miércoles, 17 de noviembre de 2021
La vida del Primer Emperador de Roma, Octavio Augusto
Nuestro protagonista de hoy, es el conocido como Cayo Julio César Octaviano, aunque comúnmente se le conoce con el sobrenombre de Augusto, o César Augusto. Pero en buena parte del vídeo vamos a referirnos a él como Octavio para evitar nombrarlo solamente por sus títulos. Pues bien, Octavio Nació en Roma en el año 63 a.C. y murió en Nápoles en el 14 d.C. La Roma que conocía Octavio ya estaba lejos de ser esa Roma primigenia.
Para el año de su nacimiento, la República romana ocupaba por ejemplo la totalidad de las costas Hispanas, a excepción de un pequeño foco de resistencia en el norte, donde gracias las montañas tribus cántabras y astures resistían. Estos pueblos generalmente eran de origen celta y sus guerreros conocidos por ser fuertes y voraces. También poseía buena parte del Sur de la Galia con ciudades como Narbona y Massalia, colonia griega en el pasado. Obviamente poseían la totalidad de la península Itálica con territorios más al norte de la misma, Las islas de Córcega y Cerdeña. Sicilia, lo conquistado a los Cartagineses en el Norte de África territorios que hoy día son Túnez y Norte de Argelia, manteniendo en la parte Oeste a Mauretania como estado independiente a Roma. Ya en la zona Oriental era posesión romana, buena parte de territorios que actualmente son Eslovenia, Croacia, Bosnia Herzegovina, Montenegro, Albania, Grecia. Casi la totalidad de lo que hoy conocemos como Turquía, la zona de Siria, parte de Israel, pero aún no Judea. Egipto era aún independiente, teniendo la presencia romana muy cercana en el Oeste con lo que se conocía entonces como Cirene.
Sin embargo, para el año en el que nuestro protagonista comienza a tomar el poder absoluto, en el año 30 a.C. La extensión de Roma se aumentó considerablemente. Julio César (su padre adoptivo) en su tiempo previo a proclamarse dictador perpetuo conquistó la Galia en su totalidad para conseguir el prestigio que necesitaba, a pesar de haber pasado por una guerra civil contra Pompeyo, consiguió salir victorioso de esta e intervenir en la crisis que tenía Egipto entre Cleopatra y su hermano Ptolomeo. Mauretania ya no era más independiente, al igual que la zona de Judea y la totalidad de orillas que bañan el Mediterráneo en Oriente.
Para cuando muere en el 14 d.C. La mayor diferencia en ambos mapas es la conquista del norte Hispano tras las conocidas como Guerras Cántabras entre el año 26 y 25 a.C. Pero solo ese episodio nos daría para un vídeo completo. Por lo que, una vez situados geogŕafica y cronológicamente, podemos empezar con el propio personaje de Octavio.
Por lo que se puede leer en distintas fuentes, aunque siempre hay que tener cuidado de si lo que estamos leyendo es propaganda imperial o la realidad, se dice de Octavio que era un muchacho en su juventud de gran atractivo físico. Con piel bastante blanca, y ojos azules. Pelo rizado y rubio pero normalmente lo llevaba corto como podemos ver en este busto y en la propia reconstrucción. Tenía por lo que parece un rostro menudo y lo único que podía desentonar de él, como vemos son la posición de sus orejas que estaban bastante despegadas de su cabeza. Medía alrededor de 1,65 y a pesar de parecer bastante robusto en esculturas como la de Prima Porta, era casi todo gracias a la armadura pues su complexión era más bien delgada y delicada. Además, se cree con casi total seguridad que su salud no era la mejor, pues cuando en el futuro Julio César lo llevó consigo a Hispania para hacer frente a las tropas de Pompeyo, este se percató de que padecía colitis, bronquitis y eccema. Pero estas dolencias no disuadieron a Julio César para no potenciar los talentos del muchacho.
Tanto él como obviamente su familia estaba emparentada con el “Problemático” César quien durante toda la juventud de Octavio llevó una serie de apuestas arriesgadas, que bien podrían haberle costado la vida y de paso, el futuro tan prometedor que acabó teniendo nuestro protagonista. Siendo su sobrino-nieto por parte de su madre, Octavio acabó siendo adoptado secretamente por este en el 45 a.C. cuando tenía 18 años y designado su heredero, ya que César había tenido solo una hija natural, la cual casó con Pompeyo, pero que murió tras dar a luz en el 54 a.C. Por ello, Julio César acabó interesándose en el joven quien ya desde bastante pequeño mostraba ciertos rasgos brillantes.
La suerte para Julio César fue bastante adversa un año después de haber adoptado a Octavio, pues cuando parecía que tenía todo bajo control y estaba realizando su sueño de convertirse en el hombre más poderoso de Roma, en los Idus de Marzo del 44 a.C. se convierte en la víctima de un complot a manos de personajes tan ilustres como Bruto y Casio pero que parece que solo estaba planeado para quitar de en medio al dictador perpetuo con unas 23 puñaladas, aunque seguro que le caería alguna más con las ganas que le tenían. Pero parece que hasta ahí llegaba el plan, pues tras su ejecución parecían no saber muy bien qué hacer con un pueblo que se sentía traicionado por los conspiradores por haber asesinado a quien con tanta maestría se había ganado el favor de los romanos.
Marco Antonio, sobrino de César, que realmente no tuvo nada que ver con su asesinato, pero que se creía su legítimo sucesor, salió del Capitolio al encontrarse con el cadaver de Julio César aún sangrante y seguramente también para salvar la vida. Cuando los conspiradores tuvieron que atrincherarse en el lugar del crimen por su propia seguridad, Marco Antonio comenzó a realizar las gestiones propias de una sucesión, entregando el testamento de César a las vestales sin siquiera abrirlo, puesto que creía fielmente que él heredaría todo. Julio César se había encargado de dejar contentos a los romanos para el momento en el que llegara su muerte. Ya que donó a los ciudadanos sus jardines y parte de su fortuna además de repartir lo que quedaba de su patrimonio entre sus tres sobrinos, pero en ese momento se conocía por todos que Octavio era designado su hijo y por lo tanto sucesor.
Ahora, Roma se encontraba ante un desconocido, pues como el mismo Marco Antonio creía, todos opinaban que el sucesor natural de su fortuna y de sus títulos sería el hombre que a lo largo de los años lo había apoyado en la Galia y en su política. No por nada, a la llegada de Octavio a Roma, fue despreciado por Marco Antonio, que contaba con 38 años, tildándolo de “Chiquillo”. Pero Octavio, que ahora debido a la adopción poseía el nombre de Cayo Julio César Octavio, había leído el testamento de su tío-abuelo, sabía que este había dejado parte de la fortuna a los ciudadanos romanos, pero se percató que para Marco Antonio, ese reparto no era lo más urgente por el momento. De modo que mediante préstamos de sus amigos y los de Julio César se aseguró que el dinero prometido llegara a donde debía y que los romanos, supieran muy bien quién se lo estaba haciendo llegar. De esta forma, el desconocido, se convertía en amigo de Roma.
Marco Antonio, por su lado intentó manchar el nombre del “Chiquillo” acusándolo falsamente de un intento de asesinato hacia su persona. Sin embargo, la falta de pruebas dieron la razón a Octavio quien al mismo tiempo se estaba ganando el favor de la aristocracia y la ciudadanía, quienes tal vez, creían que podrían controlar mejor a un niño de 18 años que a un contrariado Marco Antonio que solo buscaba obtener por la fuerza lo que se le había negado, además de ser el dueño de Roma. Dándose cuenta tal vez que por asesinar a un dictador, habían allanado el camino sin quererlo a otro peor. Ambos descendientes de Julio César se pusieron al mando de sus respectivas legiones. Mientras que Octavio tenía el apoyo de personas tan ilustres como Cicerón que se ocuparon de manchar la reputación de Marco Antonio con escritos que se conocen como Filípicas debido a sus costumbres libertinas y sexuales. Ambos ejércitos midieron sus fuerzas en Módena, donde Octavio salió victorioso y Marco Antonio que nunca había sido vencido, no encontró otra solución que no fuera la huída.
Octavio volvió con sus tropas victoriosas a Roma dejándolas acampadas en Italia, obligó al senado a nombrarlo Cónsul y eliminó la amnistía de la que gozaban los asesinos de su padre adoptivo (Julio César), condenandolos a muerte. En este momento, los aristócratas y poderosos de Roma, se dieron cuenta de que el “Chiquillo” se la había jugado a ellos y era él quien con su apoyo, estaba consiguiendo hacer realidad los objetivos que se había impuesto el propio Julio César.
Como buen alumno del dictador, Octavio sabía que, al igual que este en su momento perdonó la vida de su enemigo Pompeyo para hacerse parecer magnánimo, ahora Octavio hacía uso de un hombre de confianza de César, el conocido Lépido, para mandar un mensaje de paz a Marco Antonio y establecer los tres juntos el segundo Triunvirato que tenía la República romana en toda su historia. Pero la paz que Octavio ofrecía a su anterior enemigo, no la estilaba para los asesinos de César. Con el uso de sus soldados, cerró la ciudad a cal y canto, evitando que los conspiradores pudieran huir hacia los demás recovecos de la entonces república. Momento en el cual, el triunvirato comenzó su mandato con sangre y con una obvia declaración de intenciones al requisar los bienes y ejecutar a los que se consideraron culpables del asesinato de César. Con un total de 300 senadores y 2000 funcionarios. Muchos de los cuales, se suicidaron para conservar el honor con formas más o menos “poéticas” como realizar un banquete en el que el acusado bebió veneno. Teniendo como última voluntad que el banquete siguiera con su cadáver presente.
Marco Antonio por su lado, se cobró una venganza personal al querer dar muerte a Cicerón por la burla que habían supuesto las Filípicas. Cuando este intentó escapar, las tropas del triunviro lo cazaron y cortaron la cabeza, además de la mano derecha con la que había escrito su sátira. Solo quedaban ya por ajusticiar dos de los verdaderos ejecutores. Bruto y Casio quienes disfrutaban de la amnistía como gobernadores de Macedonia y Sicilia y que durante su estancia trataron verdaderamente mal a sus gobernados, por lo cual, la llegada de Marco Antonio y Octavio los hizo ver como libertadores. La batalla se produjo en Filipos. en el septiembre del 42 a.C. Momento en el cual Octavio estaba enfermo, pero su ejército y el de su aliado, lograron romper la defensa de Casio y Bruto. Ante la inminente derrota, Casio se suicidó con la ayuda de un asistente y Bruto por su lado optó por lanzarse a sí mismo contra la espada de uno de sus hombres.
Estando ahora la venganza completada y la República pacificada, se dio lugar al reparto de los territorios que los tres triunviros gobernarían. Lépido se quedó con la parte africana, mientras que Octavio optó por la zona Europea y Marco Antonio eligió Oriente Medio, Egipto y Grecia. Comenzaba ahora la competición por ver qué triunviro se hacía con la parte de los otros dos. Al menos esa era la intención de Marco Antonio y de Octavio. Pues el pobre Lépido parecía conformarse con lo pactado y si acaso esperaba que los otros dos se destruyesen para reclamar luego él su parte.
Como dijimos, la parte de Octavio comprendía la zona europea Occidental. Teniendo en ella la zona de Hispania salvo la zona de los Cántabros, la Galia, Territorios en los Alpes y costas de Eslovenia, Croacia, Albania… La península Itálica pertenecía al Senado.
Para Marco Antonio, Tendríamos Macedonia, Las costas de Anatolia, Antioquía, Cirenne. Fronteras con estados clientes de Roma como Ponto, Capadocia, Armenia y su futura esposa Cleopatra, ahora reina de Egipto.
Lépido, por su parte ocupaba como dijimos la parte Africana, teniendo como propiedad Túnez, parte de Argelia y las costas de Libia, hasta hacer frontera con el territorio de Cirene de Marco Antonio. En el Oeste, tenía al estado clientelar romano de Mauretania.
Sexto Pompeyo, el hijo de Pompeyo, cuyo padre durante la guerra civil luchó contra Julio César, poseía las islas de Córcega, Cerdeña y Sicilia.
Hay que entender que, aunque estos territorios tuvieran estos distintos gobernadores, todos formaban parte de lo que hasta el momento seguía siendo la República Romana.
Con estos actores en el tablero, las probabilidades realmente se iban para el lado de Marco Antonio. El militar experimentado, con mejor ejército y mejor general que sus dos adversarios principales. Marco Antonio, sabía que Egipto era o un potencial aliado o un enemigo a erradicar. Por lo que, aprovechando el rumor que se cernía sobre Cleopatra de que había financiado a Casio y Bruto, la citó en Tarsos para que respondiera por sus acciones. Mientras que Marco Antonio la esperaba sentado en un trono para mostrar que era él quien poseía el poder. Sin embargo, Cleopatra, que era una mujer por lo que se cuenta, que sabía entrar en escena. Al igual que cuando en el pasado se reunió con Julio César secretamente llegando envuelta en una alfombra medio desnuda, ahora había organizado una procesión por el río llena de plumas rojas con su séquito, dejando a todos boquiabiertos, sus sirvientas vestidas de ninfas, etc. De tal forma, que mientras se corría la voz de que la reina de Egipto venía con tal espectáculo, todos abandonaron el foro donde estaba Marco Antonio esperando y fueron a ver a la reina.
Marco Antonio herido en su orgullo, no tuvo más remedio que acudir a donde se encontraba Cleopatra con la intención aún de juzgarla. No obstante, la recordaba como una chiquilla en los tiempos en los que esta era pareja de César y ahora quien lo recibía era una mujer que sabía explotar su belleza como un arma política. El juicio que pretendía hacer Marco Antonio, se convirtió en una comida entre iguales, durante la cuál quedó tan prendado que incluso le regaló territorios de su triunvirato como Fenicia, Chipre y trozos de Arabia y Palestina. Cleopatra, por su lado, sabía que Roma no se sostendría demasiado tiempo con tres hombres tan poderosos y esa misma noche consumó la relación con Marco Antonio para intentar usarlo como ya pretendió con Julio César y conseguir de él hacer de Egipto un estado tan fuerte como antaño y quien sabe si ser reina también de Roma.
Mientras tanto Octavio se enfrentaba a bastantes problemas en su zona. El senado se revolvía bastante y tenía que contentarlo con sobornos, Por su lado, Sexto Pompeyo, aprovechaba la situación para agitar sus tropas en Hispania, mientras que la esposa legal de Marco Antonio, organizaba junto a su hermano una rebelión en Italia contra Octavio, la cual tuvo que sofocar el mejor general que éste poseía, Marco Agripa. Muriendo la Esposa de Marco Antonio tras una enfermedad
Cleopatra, viendo la debilidad de Octavio, instó a Marco Antonio a atacar con su ejército. Desembarcando en Brindisi y asedió a las tropas de Octavio. Pero los soldados de ambos bandos se negaron a luchar, y se firmó la paz casando a la hermana de Octavio, llamada Octavia, con Marco Antonio. Las aspiraciones de Cleopatra por el momento, se veían mermadas.
Octavia, intentó sin éxito reconducir a Marco Antonio a otra cosa que no fuera la guerra y su atención a Cleopatra. Pero él sabía bien lo que quería y sin mayor interés en su nueva esposa, la mandó de vuelta a Roma al tiempo que volvía a Egipto. Buscó entonces Aumentar su prestigio con Roma realizando campañas en Oriente contra Persia. Aunque consiguió la victoria contra Armenia imponiendo un vasallaje, en el camino perdió a buena parte de sus 100 mil hombres además de disgustar enormemente a los romanos cuando proclamó su triunfo en Alejandría y no en Roma. Siendo esta una de las excusas que otorgaría a Octavio en el futuro para hacerlo ver como un rey extranjero y no como un romano. Para complicar aún más la situación, pidió el divorcio con Octavia y se casó con Cleopatra, con la cual ya tenía dos hijos y cuidaba del que supuestamente había tenido ella con Julio César, de nombre Cesarión. En su casamiento, entregó como dote a sus hijos su territorio de Oriente, mientras que a Cesarión lo nombraba Príncipe heredero de Egipto y Chipre.
Ahora Marco Antonio, antes que triunviro, era rey de Egipto. Rey de un país no perteneciente a Roma y esto era algo que Octavio podría usar como propaganda en su contra para que, tanto el senado, como el pueblo romano no consintieran postrarse ante una potencia extranjera. Pues de poco habrían servido tantos siglos de guerras y conquistas.
Octavio por su lado, también tuvo una complicada vida sentimental. Pues antes de tener treinta años, ya había tenido dos esposas. Pero tras ambas, se enamoró de Livia, una mujer que ya estaba embarazada de otro hombre. Pero aún así, convenció a su padre para que la casase con él. Adoptó a los dos hijos de la mujer, Tiberio y Druso como suyos y se dedicó a reconstruir el ejército y la República de Roma para estar listos contra la inevitable guerra que se cernía contra Antonio.
En la Primavera del 32 a.C. con las instituciones republicanas ya restablecidas, en la ciudad de Roma recibieron una carta de Marco Antonio donde pedía que tanto Octavio como Lépido depusieran las armas y sus poderes a cambio de la vida tranquila en el campo. Aunque realmente era algo que no pegaba mucho con el General, puesto que era dar demasiado tiempo a sus adversarios para prepararse, es posible que la artífice de todo fuera nuevamente Cleopatra. Pero ahora, Octavio se atreve a jugar la carta del rey extranjero y publica el testamento de Marco Antonio al senado y a los romanos, que tal vez fuera falso o no, pero servía para sus propósitos. En el cual se leía que Marco Antonio había designado sus únicos herederos a los hijos que tenía con Cleopatra y que ésta sería su regente. Contando Marco Antonio con más años que ella, y siendo sus hijos muy jóvenes, era casi seguro que si Marco Antonio se hacía con toda Roma, una reina de Egipto la gobernaría durante un tiempo. Ni el senado ni los romanos permitirían esto, sin embargo, sus tropas como ya vimos en Brindisi, estaban cansados de guerras civiles e inestabilidad. Pero Octavio es suficientemente inteligente para cambiar esto. Pues no declara la guerra a Marco Antonio, sino que declara la guerra a Cleopatra ante lo que vendió como una "Guerra de Independencia" de las influencias foráneas.
El conflicto sobre todo fue marítimo. Las fuerzas se midieron en la batalla naval del Accio del 31 a.C. Donde, a pesar de ser inferiores en número, la habilidad marcial de Agripa hicieron huir a las tropas de Marco Antonio y Cleopatra. A las cuales Octavio dejó huir, porque no había prisa en provocar una rendición tan precipitada. Durante un tiempo se dedicó a poner orden en distintos lugares como en Grecia, lidió con una revuelta italiana y en Persia, acabó con los aliados de Antonio, en busca de cercar cada vez más su posición. Cuando la derrota ya se cernía sobre los amantes. Octavio recibió 3 cartas. Cleopatra le enviaba un cetro y una corona en señal de sumisión y Marco Antonio pedía la paz. Solo decidió contestar a Cleopatra a quien le pidió que si quería la paz, que matase a Marco Antonio. Pero Cleopatra veía que hiciera lo que hiciera, estaba atrapada.
Antonio, intentó una última lucha desesperada que aunque no le fue del todo mal, las fuerzas de Octavio en comparación ahora eran inconmensurables. Aunque hay varias versiones sobre la muerte de los amantes, en esta ocasión me inclino a pensar en la siguiente. Pues a Antonio le llegó la noticia de que Cleopatra estaba muerta, noticia que seguramente el propio Octavio le hizo llegar y en el momento en el que este se suicidaba, se enteró de que realmente seguía viva. Pidió entonces que lo llevaran con ella para morir entre sus brazos. Cleopatra entonces pidió permiso para sepultar el cadáver y durante la audiencia con Octavio se presentó con sus mejores ropas para intentar seducirlo. No obstante, ella tenía ya 40 años y no 29 como cuando conoció a Marco Antonio, mientras que Octavio ahora tenía 30. Por lo que con desprecio, le comunicó que lo único que conseguiría de él, sería que la llevaría a Roma como trofeo en su carroza triunfal. Ante esto, Cleopatra se encontró perdida y derrotada. Su única salida fue el suicidio mediante la mordedura de una serpiente venenosa llamada áspid, la cual acercó a su pecho para que el veneno la matase lo más rápido posible. El mismo acto que realizó la última reina de Egipto, fue repetido por todas sus doncellas hasta morir todas y cada una de ellas.
Octavio mostró cierto respeto por la pareja al permitirles ser sepultados juntos. Pero ahí acabó dicho respeto, ya que no estaba dispuesto a que sus buenas acciones le pusieran en el futuro en una posición delicada. Por lo que se decidió en matar al hijo que había tenido César con Cleopatra, Cesarión. Que, si realmente era hijo del dictador, ejecutó a un familiar sanguíneo. En cuanto a los dos hijos que tuvo Antonio con Cleopatra, los mandó con su hermana Octavia para que los criara como suyos. Volvió a Roma tras proclamarse rey de Egipto, para no provocar indignación entre los egipcios porque su milenario estado fuese ahora una simple provincia romana. Una vez allí, se encargó del mayor de los hijos de Marco Antonio de su anterior matrimonio, a quien mató de forma sigilosa para no levantar sospechas. Por lo que, ahora sí, tras los infanticidios. Octavio reunía por fin para sí toda la herencia de Julio César.
En Roma, el senado harto de guerras, no podían hacer frente a la figura de Octavio, que quien si lo hubiera pedido. Lo habrían proclamado rey. Pero él sabía que los reyes como tal, despertaban animadversión en Roma a pesar de que los romanos, tampoco confiaban ya en los órganos democráticos y republicanos por su corrupción. Por lo que Octavio siguió moviéndose con cautela y actuando poco a poco. Los romanos pedían orden, dinero, comida y paz y él se dedicó a darles todo eso con lo obtenido por la victoria. Licenció al medio millón de soldados, quedándose solo con 200 mil ante los cuales se proclamó con el título militar de Imperator. Comenzó ahora a poner en práctica el proyecto que quería su tío. En torno a sí creó una especie de consejo de ministros donde destacó su amigo Agripa como organizador. Mecenas como financiero y un nutrido grupo de generales entre los que sobresalieron sus hijastros Tiberio y Druso.
Para que los aristócratas no se vieran desplazados, escogió a 20 senadores, los cuales funcionaron como consejeros de esa corona que no se nombraba, quienes garantizaban sus decisiones en el senado. La Asamblea cada vez tenía menos poder y se reunía menos y menos. Por 13 veces consecutivas Octaviano fue nombrado cónsul. Pero en el 27 a.C. Con 35 años, con el único título que había aceptado como Príncipe, decidió que iba a retirarse de la política y que restauraba la república. El senado, no solo abdicó al unísono ante la noticia, sino que le rogaron que asumiera todos los poderes en su persona dándole el apelativo de Augusto, que significa el aumentador. Y que con el paso del tiempo se convirtió en nombre de los futuros emperadores. En toda esta escena preparada, se demostró que ahora, todos, tanto conservadores como republicanos, veían preferible el orden que otorgaba un señor, antes que el caos repetitivo.
Pero Augusto, realmente fue un buen emperador. Entregado y trabajador, que se consideraba a sí mismo el primer servidor del estado. Una vez conquistada la totalidad del norte hispano, renunció pronto a la guerra y con sus hijastros como generales, buscó mantener las fronteras del Imperio. Druso a quien adoraba y buscaba nombrarlo como sucesor, le encomendó llevar la frontera en la zona germana del Rin al Elba, algo que consiguió hasta que una mala caída desde su caballo acabó con su vida. Ahora el sucesor sería a regañadientes su hijastro Tiberio. Se vivía ahora lo que se conoce como Pax Romana y luego la Pax Augusta. El ejército era fuerte, la burocracia funcionaba y la moneda estaba saneada. Para protegerse de males como los que mataron a su tío, creó la policía o lo que se conoce como los pretorianos. Sin embargo, tales complots estaban casi siempre en su cabeza. Por desgracia, las debilidades físicas siempre aquejaron al emperador. Las gripes y la colitis llegaron a provocar que no pudiera vivir sin tener un galeno siempre a su disposición. No obstante, a pesar de un sin fin de problemas políticos y personales. Siempre estaba decidido a trabajar para Roma. Llegó a una edad muy avanzada para la época y para un emperador pues muchos tras él murieron prematuramente por verdaderas conspiraciones o enfermedades. Pero a la edad de 76 años, mientras trabajaba tras haber pasado una bronquitis bastante fatigosa, se sentía con la muerte cercana. Tal es así que llamó a Livia para poder despedirse y luego de los propios romanos.
A su muerte. Los senadores llevaron su féretro a hombros por Roma hasta que fue incinerado en el campo de Marte. En cualquier otra situación, podrían haber esperado a que tras la muerte del emperador, el momento de retomar el poder para el senado había llegado. Pero Tiberio había sido nombrado sucesor y comenzar de nuevo con las disputas por el poder podrían desintegrar Roma ante una frontera tan extensa por defender y unas tribus bárbaras que estaban esperando su momento para arremeter contra el Imperio.
referencias del artículo:
Libros:
Hervás, J. M. R. (1995). Historia de Roma. Ediciones Universidad Salamanca.
Montanelli, I. (1961). Historia de Roma. El imperio a través de los seres humanos que lo forjaron. Globus.
Internet
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Octavio Augusto». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/augusto.htm [fecha de acceso: 6 de noviembre de 2021].
http://augusto-imperator.blogspot.com/2014/02/perfil-de-un-hombre-sencillo.html?m=1
IMÁGENES
Mapa batalla del Accio: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Accio#/media/Archivo%3ABattle_of_Actium-es.svg
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