Cinco momentos de la Historia Medieval de España que no tienen nada que envidiar a Juego de Tronos o House of The Dragon
Si bien es cierto que los libros de George RR Martin y la serie de HBO se caracterizan por sus brutales intrigas palaciegas, giros de guión y protagonistas que mueren cuando menos lo esperamos. Es más cierto que todas estas tramas encuentran buena parte de su base en la historia medieval de distintos países como lo eran los diferentes reinos de Inglaterra, la guerra de las dos Rosas, etc. De hecho, incluso la historia medieval de España tanto musulmana como cristiana podría guardar ciertos paralelismos con las tramas de Juego de Tronos o inspirar nuevos para futuras series y temporadas como House of the Dragon.
Por ello, hoy os traemos 5 historias que podrían inspirar algún que otro episodio. Puesto que la gran cantidad de reinos cristianos que prosperaron al Norte cuando se frenó el avance musulmán, permitieron, entre guerra y guerra contra el islam, un sin fin de traiciones, fratricidios e intrigas que bien podrían dar para una bonita temporada. Comenzamos.
1. Ramiro I, un hombre implacable.
El primer personaje y momento de nuestra lista se centra en el reinado de Ramiro I. A mediados del siglo IX d.C. Cuando el único reino cristiano que hay en la Península es el Asturleonés. Que de Oeste a Este ocupaba la zona de la actual Galicia hasta más o menos Vizcaya y Álava. Haciendo frontera con el Emirato Cordobés en lugares de las actuales Orense, León Palencia, Burgos y la ya mencionada Álava. Mientras que el Emirato Cordobés ocupaba el resto de la Península, salvo la zona sur pirenaica que se extendía hasta Barcelona, ocupada en ese momento por los Francos.
La Península en el 850d.C. (Elaboración propia)
Representación de Ramiro I. Museo del Prado
En todo este contexto, el joven reino astur-leonés tenía bastantes dificultades, sobre todo diferentes guerras intestinas o disputas bastante serias cada vez que había que nombrar un nuevo monarca. Por lo que, a la altura del año 842, el carácter electivo de la monarquía astur provocó que a la muerte de Alfonso II, rey que había reinado durante 51 años, se nombre como rey del reino Astur a Ramiro I, hijo de un rey anterior a Alfonso II, que solo había sido rey durante apenas tres años. Parte del problema en este nuevo monarca, llamado Ramiro estaba en que ya para el año 842 era un anciano de más de 60 años. Por lo tanto, hubo ciertas rebeliones de sectores disconformes que no veían con buenos ojos al nuevo rey.
Ampliación del Mapa. (Elaboración Propia)
Pero en esta ocasión, la avanzada edad del monarca no era tanto un signo de debilidad como si lo era de crueldad. Puesto que no se retrasó con demasiadas sutilezas cuando fue eliminando a los diferentes Nobles astures y Vascones, que apoyaban la entronización de Nepociano, realizando ejecuciones públicas, dejándolos ciegos o directamente impedidos.
Representación cegando a un Prisionero
Esto provocó que los cronistas de la época, al menos a los que él controlaba, acabasen poniéndole el apodo de la “Vara de la Justicia”. Durante su corto reinado, del 842-850, se aficionó a la práctica de cegar a los enemigos en vez de matarlos. Como en el momento en el que eliminó a los bandidos de las montañas asturianas a quienes optó por directamente sacarles los ojos. También entre sus prácticas se encontraba el gusto por quemar vivos a lo que en dicha época se denominaban “adivinos y hechiceros”.
Elaboración Propia
Con este tipo de comportamiento, no es de extrañar que Ramiro se enfrentase a constantes traiciones y rebeldías. Pero también entre sus acciones se encuentra la hazaña de rechazar exitosamente dos ataques vikingos en las costas de Asturias en el año 844.
2. La boda Truncada del Conde de Castilla.
La segunda historia se centra en el año 1017 d.C. Ahora la situación en la Península Ibérica ha cambiado. El primigenio Reino Asturleonés ya no existe como tal y en su lugar, el reino de León ha avanzado bastantes posiciones al sur. Arrebatando territorio a los musulmanes. Quienes por su lado, también han sufrido diferentes cambios y ya no son más el Emirato o el califato de antaño. Sino un popurrí de reinos más pequeños que conocemos como Reinos de Taifas, en esta ocasión, los primeros reinos de taifas. También en el Este ha acabado por surgir otro reino cristiano como lo es el Reino de Navarra.
Península 1017 d.C. (Elaboración Propia)
Por lo tanto, en este momento histórico, Castilla aún no es el reino hegemónico de los Reyes Católicos que todos conocemos. Pues para conformarse como un reino tuvo que pasar por distintas guerras, matrimonios estratégicos e intrigas que no fueron nada fáciles. A esto hay que sumarle que los diferentes reinos y condados cristianos del norte peninsular estaban gobernados por primos, hermanos, sobrinos y un largo etcétera de nobles emparentados. Todos y cada uno de ellos queriendo hacerse con aunque sea una porción de territorio que no poseen, un título mejor u otro castillo más sofisticado, a costa de sus familiares si era necesario. En este panorama, no era menos Sancho III, de Navarra. Pues a la muerte del conde castellano Sancho García en 1017, quedaba al frente del condado un niño de siete años, llamado García Sánchez.
Pantalla de carga Crussader Kings III
Por esta minoría de edad, el joven conde quedaba al cargo de su cuñado, el rey Navarro, Sancho III. El monarca, no buscaba en un principio la separación del condado de Castilla contra el reino de León, pero buscó realizar matrimonios estratégicos como el de su hermana Urraca con Alfonso V de León y así, asegurarse la tutela del joven conde, porque a pesar de todo, aunque no quería un reino independiente Castellano. Castilla era un caramelo bastante preciado para el navarro, del que sacar provecho, aunque solo fuese por ejercer una fuerte influencia sobre el condado. Sin embargo, la muerte del rey leonés Alfonso V complicó demasiado la situación. Puesto que ahora, el hijo que este había tenido antes de casarse con Urraca, Bermudo, quedaba al cargo de la misma. No debemos olvidar que Urraca era la hermana de un rey extranjero para los leoneses.
Alfonso V museo del Prado
Ante esto, comenzaron levantamientos de los nobles de León, que no aceptaban a Urraca como reina regente, por miedo a que pusiese León al servicio de Navarra. Por lo tanto, ahora sí, Urraca y Sancho III, propusieron el matrimonio del joven conde castellano García Sánchez con una hermana del joven rey leonés Bermudo III, teniendo esta vez la intención de que Castilla sí que fuera un reino independiente a LEÓN. Pero el final será otro, pues fijada la boda para primavera del 1029, el joven conde, que para el momento tenía 19 años, fue asesinado por tres hermanos de la familia Vela a las puertas de la iglesia en la que iba a contraer matrimonio. Sancho III que se encontraba acampado a las afueras de León con sus tropas, parece que esperando las malas noticias, recogió muy afectado el cuerpo sin vida de su cuñado y se proclamó a sí mismo conde de Castilla por derecho matrimonial. Condado que acabaría entregando a su hijo Fernando, de quien hablaremos más adelante.
3. Disputas familiares en los Condados Catalanes.
La Historia Medieval de la Península fue lo suficientemente larga como para tener este tipo de situaciones en todos sus reinos, e incluso en los pequeños condados catalanes. Siendo los mismos, unidades independientes entre sí y a pesar de estar dentro de la órbita carolingia y luego francesa, tenían cierta independencia de estos. En el año 1071, Estando estos en el NE peninsular con una extensión de Norte a Sur desde el Rosellón, hasta Barcelona. Tenían al Norte a los Franceses, al Oeste a los condados Aragoneses y al Sur a la Taifa de Zaragoza.
Condados Catalanes. (Elaboración propia)
Los diferentes condados catalanes tuvieron una breve unidad bajo el mandato de Ramón Berenguer I. Teniendo el deseo de que su hijo, nacido en un primer matrimonio, y llamado Pedro Ramón, heredase dichos condados y los mantuviera unidos. Pero todo se frustró cuando este asesinó a su madrastra, la condesa de Almodis en el año 1071 y optó por refugiarse en las taifas de Al-andalus. Ahora, los diferentes condados quedaban repartidos entre sus hermanastros, hijos, obviamente de la mujer asesinada.
Pero la traición se llevaba en la sangre de la familia. Puesto que Ramón Berenguer II y Berenguer Ramón II, parece que no había otros nombres disponibles. Tenían los ojos puestos en el condado del otro. De tal forma que el hermano menor, Berenguer Ramón II, realizó un complot para que su hermano mayor, fuese asesinado en las cercanías de un bosque de Gerona. Comentiendo un asesinato que no le reportó ningún beneficio, pues de momento, los derechos del condado pasaron al hijo del difunto, Ramón Berenguer III. En esta ocasión, al menos, el asesino obtuvo su merecido, cuando pocos años más tarde, el asesino fue apresado por el propio Cid Campeador.
4. Fernando I de Conde Castilla a Rey de León.
Como decíamos en el puesto número dos. Vamos a retomar con el futuro de algunos personajes que ya hemos mencionado. Puesto que Fernando I, hijo de Sancho III de Navarra, había obtenido Castilla, siendo en su momento condado. Muy pronto, Fernando, tuvo problemas con el rey de León Bermudo III que también conocemos del apartado anterior. Cuñado de Fernando, pues como recordamos, este había casado con Sancha, que era la hermana del rey de León.
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El conflicto con Bermudo venía porque el monarca reclamaba unas tierras que se encontraban dentro del territorio de Castilla. Produciéndose la conocida batalla de Tamarón del 1037, con la mala suerte para el rey de León, cuando en la batalla se encontró rodeado por enemigos, los cuales le propinaron, según se ha revelado recientemente, 16 heridas mortales de lanza. Como el rey de León no tenía descendencia. Su hermana Sancha y esposa de Fernando I, pasó a ser la reina de León. Ella, optó por ceder el reino a su esposo. Recordemos que esta era la misma mujer con la que tenía que casarse el joven conde castellano de la segunda historia.
Muerte de Bermudo III (Elaboración Propia)
Pero la historia que de verdad queremos contar aquí, fue el empeño que tenía Fernando I de ocupar territorios. Pues no contento con poseer un nuevo reino, puso los ojos en las posesiones que tenía su hermano García Sánchez III de Navarra, que además le había ayudado a derrotar a Bermudo en Tamarón.
Territorio de Fernando I como rey de León (Elaboración Propia)
Fernando estaba empeñado en obtener unas tierras que su padre había dejado a su hermano . Obviamente García se negó y la única solución fue la guerra entre ambos reinos. Produciéndose la batalla de Atapuerca el 15 de septiembre de 1054. En la cual, Fernando observó morir a su hermano por las heridas sufridas en la batalla. Obteniendo así la mayor parte de las tierras que reclamaba.
Sin embargo, la historia de traiciones y guerras en este periodo no quedará aquí. Pues incluso cuando el monarca intentó hacerlo bien y evitar que sus hijos guerrearan por los derechos al trono o los territorios de los demás. Dividió sus posesiones, provocando que ahora Castilla, Galicia y León fueran tres reinos diferentes. Dando lugar, obviamente a nuevas y futuras traiciones como vamos a ver a continuación.
5. La Peor Guerra entre Hermanos
A la muerte de Fernando I. su reino se dividió entre sus tres hijos en 1063. Reuniendo el monarca una curia para repartir la herencia. Castilla, fue legada a su primogénito Sancho. Convirtiéndose el condado por primera vez en reino. Alfonso, recibía León y el título de emperador de Hispania y el tercer hijo García recibía el reino de Galicia. Su hija Urraca se quedaba con Zamora, mientras la ciudad de Toro se quedaba para Elvira.
Pero Sancho, no estaba dispuesto a que el reparto quedase así mientras que él era el primogénito. Por ello, comenzó hostilidades contra los reinos de sus hermanos. Por poco tiempo, Sancho se entendió con Alfonso VI, dejando que Sancho pasase por su territorio con su ejército para derrocar a García en Galicia. García fue derrotado fácilmente y exiliado. Alfonso y Sancho, se titularon ambos reyes de Galicia y mantendrían una tregua.
Repartición entre los hijos varones de Fernando I del reino de León (Elaboración Propia)
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Tregua que sería rota en muy poco tiempo, pues ambos monarcas se enfrentarían para reclamar el territorio del otro. Primero en la batalla de Llantada en el 1068 y luego en la batalla de Golpejera en el 1072. En esta ocasión Sancho se alzaría con la victoria y apresó a su hermano Alfonso y se exilió en Toledo. Sancho ahora rey de todos los reinos que había formado su padre, pero puso sus ojos en el territorio de su hermana Urraca de Zamora, pues lo consideraba esencial para comenzar la expansión al sur.
Fue entonces durante el sitio de la ciudad cuando Sancho comenzaba a perder la suerte. Alfonso por su lado en Toledo estaba moviendo hilos para organizar su regreso. Mientras que Urraca, mientras sufría el asedio, parece que orquestó un engaño para eliminar a su hermano de una vez por todas. Pues Vellido Dolfos, persona fiel a la infanta, jugó el papel de desertor de su señora. Teniendo una reunión con el rey Sancho al cual, parece que apartó de la protección de sus hombres llevándolo al bosque. En ese momento, Sancho II de Castilla, León y Galicia, recibió una lanzada que le hizo encontrar la muerte en el 7 de octubre de 1072.
Muerte de Sancho II (Elaboración propia)
Como el monarca había muerto sin sucesores, el trono pasó a su hermano exiliado Alfonso VI. García, que por su lado, estab a exiliado en la taifa de Sevilla, creyó ver la oportunidad de ocupar de nuevo su reino gallego. Sin embargo, Alfonso, que ya se las sabía todas, lo llamó a una reunión al año siguiente. Momento en el que aprovechó para encarcelarlo de por vida en el Castillo Luna y quedarse con su reino.
- Lacarra, J.M.: Estudios de Historia de Navarra. Pamplona, 1971.
-Mackay, A.: La España de la Edad Media. Desde la frontera hasta el Imperio (1000-1500). Madrid, 1980.
-Martín, J.L.: La Península en la Edad Media. Barcelona, 1976.
-Veas Arteseros, F.: Volumen II, Prehistoria e Historia hasta el siglo XVIII. Sevilla, 2012.
El Reinado de los Reyes Católicos. Historia para Selectividad.
1ª Parte: Política Peninsular y reformas político-económicas
“Él Reinará en Aragón, pero yo reinaré en Castilla”
Transcripción del vídeo:
Con estas simples palabras, se puede considerar pactado el reinado de los Reyes Católicos. Reyes a los que se les atribuye la unión o el inicio de lo que hoy conocemos como España. Pero, realmente, la unión del país no se producía como tal y no se produciría hasta tiempo después. No se debe de olvidar que este matrimonio fue una unión dinástica más que nacional. Una unión que nació clandestinamente el 19 de octubre de 1469, la cual, tuvo que ser secreta y sin el visto bueno de muchos señores poderosos. Como lo era el rey de Castilla por ese entonces, Enrique IV o la oposición del propio Papa, que debido a que ambos eran primos, necesitaban una bula papal para que el matrimonio fuera legal. Una unión que se llevó a cabo mediante la falsificación de documentos como una bula papal de un Papa que ya llevaba muerto un tiempo, o jugando al despiste para que pudiera celebrarse, como que el príncipe de Aragón, Fernando, fuese disfrazado como un mozo de mula de unos mercaderes para saltarse los posibles obstáculos que encontraría en su camino a Valladolid.
Como decíamos, aunque la unión era dinástica, el modelo que adoptaron los reyes en el futuro, pero que acordaron en un principio era el de mantener la política llevada por la corona de Aragón. Dando independencia tanto a Castilla como a Aragón para mantener sus propios intereses, instituciones, moneda y leyes. Pero por otro lado, se buscaba cierta unidad exterior, tanto en la futura conquista de Granada, como en defender los intereses Mediterráneos de Aragón contra sus rivales franceses.
Como toda gran Historia, el inicio del reinado fue algo muy difícil. Comenzando con una guerra civil por ver qué reina tenía el derecho a sentarse en el trono Castellano. Isabel había conseguido que tras el Pacto de los Toros de Guisando, su hermano, Enrique IV, la nombrase heredera en el 1468, antes que a la propia hija del rey, la cual, era considerada ilegítima. La condición que imponía Enrique era que Isabel no se casase sin el consentimiento real. Algo que, como ya sabemos, no cumplió, pues un año después esta se encontraba casada con Fernando de Aragón en secreto. Lo que provocó que Enrique cambiase de opinión y nombrase a su hija Juana la heredera. Quien pasó a la historia conocida como Juana la Beltraneja, al difundirse el rumor de que realmente era hija de Beltrán de la Cueva, valido del rey, y no de Enrique IV, de quien además se dice que era impotente.
Pacto de los Toros de Guisando (Elaboración propia)
La Guerra civil castellana
Por lo tanto, el caldo de cultivo para la guerra civil estaba servido a la muerte del monarca en 1474. Pues cada pretendiente al trono hacía valer sus derechos a la herencia. Isabel, apoyada por las ciudades, buena parte de la baja nobleza y la poderosa casa de Mendoza, el Duque de Medina Sidonia, y el Reino de Aragón.
Juana por su lado, tenía el apoyo de la Alta nobleza castellana, Arzobispos, la casa Pacheco, etc. Pero estos apoyos no eran suficientes para hacer frente a Isabel, por lo que los nobles castellanos proponen al tío de Juana y rey de Portugal, Alfonso V, el casamiento con la princesa Castellana para que este se convierta en rey de Castilla a pesar de la consanguinidad.
Imagen sacada de la serie "Isabel" de RTVE
La Guerra se produjo desde 1474 hasta 1479 larga y con varios momentos donde peligraron las aspiraciones de Isabel. Pero finalmente acabó siendo decisiva la batalla de Toro, para el triunfo Isabelino, tras la cual se firmó el Tratado de Alcaçobas de 1479. En el mismo, se reconocía a Isabel como la reina de Castilla, con la condición de no interferir en África, la cual se consideraba territorio de acción portuguesa a excepción de las Canarias que ya eran parte del territorio de acción castellano.
Batalla de Toro (Elaboración propia)
Tratado de Alcaçovas (Elaboración propia)
Durante el conflicto castellano, Isabel y Fernando tuvieron que resolver ciertos problemas de matrimoniales como lo era el deseo de Fernando de tener plenos poderes en Castilla y no ser un simple rey consorte. Provocando el enfrentamiento con su esposa algo inédito. Pues con la Concordia de Segovia el 15 de enero de 1475 Isabel consiguió convertirse en una reina competente que no esperaba depender de su marido para las decisiones de estado, pues al menos en Castilla, las mujeres si estaban capacitadas para reinar, a diferencia de lo que ocurría en el Reino de Aragón. Por lo tanto, ambos monarcas pactaron las funciones, derechos y deberes que tenía cada uno en sus reinos y en el contrario. Desde entonces, a pesar de ser rey también de Aragón, Fernando pasó buena parte de su vida atendiendo los asuntos del reino de su esposa, al ser también considerado rey, aunque con ciertas limitaciones.
La conquista del reino Nazarí
El reino nazarí de Granada era un estado vasallo de Castilla desde 1246, esto significaba que tenía que prestar ayuda militar a Castilla desde entonces. Sin embargo, distintas acciones los dejaron aislados desde 1340 y la estabilidad interna casi nunca fue posible. Será en 1478 cuando los Reyes Isabel y Fernando empiezan a pensar en una guerra total contra el reino nazarí, empleando una guerra tanto medieval como moderna mediante el uso de grandes ejércitos, artillería, asedios, etc. La cual se inicia en 1482. Los reyes irán conquistando territorio de forma progresiva, aislando a la capital poco a poco. Aprovechando durante el conflicto las divisiones entre Boabdil y su tío el Zagal, los Reyes veían la victoria cada vez más cercana. En 1487 cae Málaga, en 1489 Baza y para el asedio de la ciudad de Granada y la ciudad palatina de la Alhambra se construye la fortaleza de Santa Fe. Llegando al 2 de enero de 1492, cuando tras las divisiones internas que tenían los nazarís, Boabdil entregó la ciudad a los reyes sin presentar combate. Con esta victoria sobre el Islam, los reyes pasan a obtener el famoso sobrenombre de los Reyes Católicos.
Granada en 1482 (Elaboración Propia)
Conquista de Málaga (Elaboración propia)
Conquista de Baza 1498 (Elaboración Propia)
Toma de Granada 1492 (Elaboración Propia)
En cuanto a la RELIGIÓN. Al deseo de mantener la península bajo coronas cristianas, se le unió el deseo de que en las Españas se tuviese una misma fe. Provocando tras la conquista de Granada en 1492, que los judíos se bautizasen o partieran en el exilio. Esto motivó la salida de unos 150.000-200.000 judíos, echando por tierra toda oportunidad futura de que estos estableciesen una clase social dedicada a la industria y los negocios. A esto, hubo que sumar la implantación de la inquisición desde 1480, que no paró de acosar a los judíos conversos que decidieron quedarse.
Expulsión de los judíos 1492
La Inquisición española de Goya
La conversión de los musulmanes sería la siguiente. Pero en un intento de que Granada tuviera una transición de poder suave y pacífica, se buscó crear las Capitulaciones de Granada. Donde se establecía que los conquistados pudieran conservar la religión, propiedades y costumbres. Pero para 1499, la obsesión de Isabel de la unión religiosa en la Península, llevó a que las Capitulaciones se rompieran, mientras que el Cardenal Cisneros obligó a bautizar a los musulmanes. A pesar de las revueltas, los musulmanes que se sublevaron en el Albaicín en 1499 tuvieron que elegir entre la conversión a la fe cristiana o el exilio. Algo que se trasladó a toda Castilla y dió lugar a una ingente cantidad de población que se definía como Morisca, es decir, musulmanes convertidos al cristianismo.
Capitulaciones de Granada (Elaboración Propia)
La Formación del Estado Moderno
Durante las guerras mencionadas y después de ellas, los Reyes Católicos fueron realizando una reforma del Estado. Buscando crear una Monarquía Nacional Autoritaria, siendo esto el punto de partida que supondría en el futuro una Monarquía Absoluta. Se buscó sobre todo la centralización y el reforzamiento del poder real. Produciéndose lo que se dice un avance a dos velocidades. Pues mientras que en Castilla pudo implementarse este tipo de reformas, la Corona de Aragón, la cual estaba compuesta por otros cuatro reinos, seguía usando el pactismo medieval. Por lo tanto, los cambios para cada corona fueron los siguientes:
Composición de la Corona de Aragón
Otras medidas exitosas fueron en la economía. Con vistas a largo plazo como lo fueron:
Reforma monetaria según los patrones aragoneses. Facilitando el movimiento monetario por la Península, además de prohibir que del país se sacase oro y plata.
Fomentaron la marina Mercante. Prohibiendo que se cargasen mercancías en barcos extranjeros mientras hubiera españoles.
Proteccionismo comercial. Con mayor poder desde 1491, exigiendo que del país se exportaran tantas mercancías como entrasen, además de aumentar las tasas en las aduanas.
Pero como no todo el campo es orégano, también tuvieron ciertos errores en las reformas o que por el contrario a largo plazo resultaron realmente dañinas como:
Medidas favorables a la ganadería. Con la que se permitía que los pastores llevasen a su ganado a pastar por donde quisieran, incluso en tierras de agricultores, que no podían poner cerramientos, vallas ni muros para evitar el paso del ganado.
Mantener las aduanas interiores. Que obstaculizaron la creación de un mercado único Peninsular y provocaron que lugares cercanos no pudieran comerciar libremente.
Defensa del gremialismo. Se apoyó a los antiguos gremios, lo que frenó la aparición y asentamiento de una industria competitiva al preferir los productos más artesanos antes que verdaderas producciones masivas de mercancías.
Aplicación de tasas sobre el precio del grano. Lo que provocaba que no fuera rentable su venta. Esto desencadenó en el abandono del cultivo de cereales, con consecuentes hambrunas y crisis económicas y humanitarias.
La intención de unir la península bajo una sola corona
Tras la conquista de Granada, sólo quedaban independientes a los Reyes Católicos dos reinos peninsulares como lo eran Portugal y Navarra. Debido a que Portugal no podía anexionarse mediante la guerra, los Reyes Católicos intentaron la unión mediante matrimonio. Casando primero a su hija Doña Isabel con el rey portugués, pero que tras la muerte de esta, la sucedería Doña María. Aunque esto no unió Portugal a la corona española en el futuro cercano de los reyes, sí es cierto que acabó provocando que el Bisnieto de los reyes, Felipe II, tuviera el derecho sobre la corona portuguesa y por tanto que se acabase convirtiendo en rey de Portugal. Con respecto a Navarra, no sería Isabel, sino Fernando, el que conseguiría integrarla dentro de la órbita española. Pues tras la muerte de Isabel en 1504, Fernando decide casarse con Germana de Foix en 1506. Tuvo varios intentos de controlar el reino sin violencia pero a la muerte de la Reina Catalina en 1512, decide invadir militarmente Navarra con un ejército castellano con la ayuda de El Duque de Alba. Incorporando el reino a la corona de Castilla gracias a sus derechos matrimoniales con Germana de Foix y a los derechos hereditarios por ser hijo de Juan II. Quedando la parte surpirenáica para Castilla y la Norpirenaica en territorio Francés. Aunque el reino mantuvo intacta su autonomía política a pesar de la incorporación a Castilla.