jueves, 8 de junio de 2017

La razón por la que Jesucristo no era considerado el Mesías por los judíos.


Hay casi total seguridad de que la palabra Mesías podía significar cualquier cosa que quisiera relacionarse con la santidad o con Yahvé. Pero esta palabra para los judíos tenía un significado muy diferente del que nos pensábamos, significado que excluiría, y que obviamente excluyo, a Jesucristo de este título de Mesías para los judíos.  

Si queremos recordar cuál era el héroe por antonomasia para los judíos, se nos vendrá a la cabeza la figura del Rey David luchando contra Goliat. El rey guerrero que crea el primer reino judío y la primera persona a la que por su vinculación con Yahvé se le otorgó el título de Mesías.


David contra Goliat


La vida de este monarca, su historia y sus proezas son las que marcan las bases de lo que en el futuro los judíos considerarían el Mesías. Entre los principales requisitos para ostentar este título,  se encontraba el ser un guerrero que liberase al pueblo judío y lo condujese a la grandeza para convertirse así en el pueblo más poderoso del mundo. Premisa que se entiende si tenemos en cuenta que, durante siglos, los judíos se habían encontrado dominados y esclavizados por distintos pueblos. Algo que los religiosos de la época no llegaban a comprender. ¿Cómo siendo el pueblo elegido, su dios permitía que los dominaran y los oprimieran? Si recordamos bien, los judíos primero fueron dominados por los egipcios como bien relata Jeremías:

“En aquellos días y en aquel tiempo suscitaré a David un vástago justo que ejercitará el derecho y la justicia en el país.” Y después “devorará la espada” a los egipcios y “se saciará, se embriagará con la sangre de ellos.” Los filisteos “clamarán y se lamentarán todos los moradores del país”. Desde Moab “subirá un llanto interrumpido”. Amón se convertirá en “devastada colina de ruinas y sus hijas serán incendiadas”. Edom “resultará un horror”. En damasco “caerán sus jóvenes en sus plazas”. Jazor se trocará en “guarida de dragones”. Elam será “consumida por la espada”, y en cuanto a Babilonia: “Venid contra ella desde los últimos confines, abrid sus graneros; amontonad (sus piedras) como montes de grano, y exterminadla, no quede de ella resto.”

También estuvieron bajo el dominio griego, época en la cual seguían confiando en la llegada de un salvador que no solamente los liberase, sino que hiciera pasar a su pueblo de dominado a dominador, como se atestigua en el libro de Daniel:

 “Proseguí viendo en la visión nocturna, y he aquí que en las nubes del cielo venía como un hombre... Y concediósele señorío, gloria e imperio, y todos los pueblos, naciones y leguas le sirvieron... un señorío eterno (un) imperio que no es destruido.”

Estas dos etapas de dominación, condujeron a la aparición de lo que se conoce como: "Cultos cargo". Aquellos cultos que buscan el derrocamiento de algún orden político establecido y la instauración de un reino propio en el mismo. 

Lo que lleva a que durante la etapa en la que los judíos se encuentran dominados por los romanos en las tierras de Palestina, aparezca un nuevo tipo de Mesías. Si en los dos periodos anteriores nos encontramos con líderes militares que realmente luchaban contra sus opresores, en el periodo romano tenemos al Mesías militar vengativo. Su forma de actuar principalmente se basaba en guerrillas que se encontraban en constante lucha contra los ejércitos romanos y sus efectivos instalados en las tierras conquistadas. Las sublevaciones que estos líderes protagonizaban, iban más allá del deseo de venganza. En esta ocasión, además de querer reinstaurar el reino de David, se buscaba el castigo de los sacerdotes terratenientes y reyes  que eran puestos por Roma a modo de marionetas. 

Por lo que es fácil observar cómo Jesús de Nazaret no entraba dentro de este rango de Mesías para los judíos.  En su filosofía, no defendía derrocar a ningún sistema político, puesto que su reino no era de este mundo. Si a esto se le suma que, se trataba de un personaje que movía a los pobres en lugar de ejércitos y que protagoniza un movimiento totalmente antagónico a lo que en su misma época se estaba produciendo en Palestina con el mencionado Mesías militar vengativo. Es comprensible que para los judíos no se le viera como el salvador enviado por Dios, puesto que no buscaba reinstaurar su reino en la tierra.

Imagen de Jesús en la catedral de Cefalú, Sicilia.
  
Para los romanos que tuvieron que enfrentarse a estos Mesías, los denominaban bandidos, guerrilleros o zelotes. Ha quedado registrado que estos líderes guerrilleros realizaban acciones como: provocación, robos, asesinatos, terrorismo y actos de valentía que terminaban con su muerte, o lo que se conoce como mártires. 

Un contemporánero de los autores de los primeros evangelios como lo era Flavio Josefo, pasó su vida escribiendo sobre las rebeliones de los judíos y dándonos mucha información como los nombres de algunos Mesías militares:

  • Ezequías
  • Judas de Galilea (hijo de Ezequías)
  • Simón
  • Atrongeo
  • Tolomayo
  • Teudas
  • Eleazar ben Deinaios
  • Manahem (último hijo vivo de Judas de Galilea)
  • Bar Kochva 
Concretamente el último de la lista, protagonizó una rebelión contra los romanos en el 132-135 d.C., en la cual, reunió 200.000 judíos y 100.000 sirios y árabes, instaló el reino judío independiente durante tres años y Roma terminó perdiendo una legión entera en su recuperación, la Legio XXII Deiotariana. 






Referencia:

Harris, M. (2010). Vacas, cerdos, guerras y brujas (1st ed.). Madrid: Alianza.


Imágenes obtenidas de:

David contra Goliat: 

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