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lunes, 5 de agosto de 2019

El caballero Pirata Sir Francis Drake

El Capitán Francis Drake,  es uno de los mejores ejemplos de que en la historia, a veces todo depende del punto de vista.
Sir Francis Drake

Asesino, saqueador y pirata para los españoles, pero contra todo pronóstico un caballero y héroe para los ingleses. Nuestro protagonista de hoy nació en 1543 en Tavistock, Inglaterra, y en una corta edad, el formado corsario no sería un personaje indiferente para nadie.

Fue uno de los primeros británicos en dar la vuelta al mundo, también pasó por el negocio de esclavos, llegando a ser capitán a los 20 años, posible amante de la reina Isabel I y conocido por su odio y crueldad hacia los españoles tras ser derrotado en la isla de San Juan de Ulua. La derrota en esta batalla, acabó generándole un odio hacia los españoles que crecería con el paso de los años. Pues la derrota en la isla de San Juan,  lo llevo a  decidir degollar a 600 soldados españoles que ya se habían rendido tras una batalla.  

Maqueta del Golden Hind (barco de Sir Francis Drake)


En poco tiempo, se convirtió en alguien indispensable para la Royal Navy, por sus esfuerzos por ser una continua molestia para los intereses españoles en el océano Atlántico y más concretamente en el Caribe. Saqueaba barcos y tesoros españoles, incluso cuando no había guerra entre España y Gran Bretaña. Esta es la razón por la que se cree, que bajo la coartada de pirata, estaba siendo apoyado por la corona inglesa en secreto, actividad que no era inédita para el imperio británico que misteriosamente hacía llegar sus barcos sanos y salvos a sus destinos mientras que los españoles se enfrentaban a continuos peligros.

Este pirata, acabaría por convertirse en una de las piezas clave del fracaso de la Gran Armada "La invencible para los ingleses" y su intención de invadir Inglaterra. Pero no, no nos referimos al acontecimiento en el que los barcos españoles se dirigieron a Gran Bretaña y naufragaron por las condiciones meteorológicas, sino al momento en el que en el que en el año 1587 Francis Drake decide atacar Cádiz mientras los barcos de la Gran Armada se estaban construyendo en los astilleros.
En este ataque sorpresa, acabó destruyendo 30 de los barcos destinados a  la flota y prolongó un año más los planes de invasión. Retraso que de no haberse producido, podría haber cambiado por completo la historia de Europa. 

Recreación del ataque a Cádiz


Puede que Felipe II hubiera invadido Inglaterra para hacerse el monarca de dos grandes imperios o haber acabado decidiendo encumbrar a sus simpatizantes irlandeses al dominio del imperio británico, pero es algo que no podemos saber. No obstante este retraso, y su posterior fracaso, podría haberse evitado si el rey de España, Felipe II, hubiese confiado más en sus allegados. 

La obsesión del monarca español de que los secretos de estado con respecto al espionaje se mantuvieran completamente a salvo, lo llevaba a ser una de las pocas personas que leía los informes de sus embajadores en el extranjero. Este celo excesivo llevó a la situación de que su embajador en Francia le avisase de las intenciones del pirata, sin embargo la misiva estuvo demasiado tiempo en el despacho del rey esperando a ser leída junto a los innumerables informes de sus espías en todo el mundo.

Esta situación no sólo provocó la pérdida de los de la flota, sino que continuó con un acoso al puerto de Lisboa, entonces español, y el saqueo de la Carraca San Felipe que venía de las Américas cargada de plata. 

Quizás y sólo quizás si Felipe II hubiera leído en su momento la advertencia,   la invasión de Inglaterra podría haberse producido a tiempo sin ese año de retraso que acabó siendo fatal.

Felipe II junto a su padre el Emperador Carlos V

jueves, 20 de julio de 2017

La vida de Mata Hari: agente doble, mujer fatal

A principios del siglo pasado, se produjo la primera gran guerra que conoció nuestro mundo. Pero a lo largo de dicha guerra también se mantuvo algo que venía siendo un clásico desde que experimentó su auge durante la edad moderna. Eso, era el espionaje. Como ocurre en ambas guerras mundiales, la necesidad de ganar provoca avances en distintas áreas. El espionaje no fue indiferente, si la guerra comenzó con palomas mensajeras a las que incluso se les colocaban cámaras para el reconocimiento del terreno, también se planeó el uso de aviones para estos menesteres o la utilización de mensajes cifrados y encriptados para transmitirlos por radio o telégrafo. Algo que seguía siendo necesario eran los agentes secretos. Estas personas podían venir desde todas las capas de la sociedad. Desde los más ricos a los más pobres, con ocupaciones como militares, simples limpiadores de zapatos o bailarinas como es el caso de la mujer que nos ocupa. Margaretha Geertruida Zelle o el nombre por el que más se la conoce, Mata Hari, fue una de estos agentes. En lugar de pretender pasar desapercibida, optó por hacerse una de las mujeres más conocidas de la Europa de sus tiempos, situación que le permitió codearse con sus objetivos, mantener relaciones con ellos y conseguir sus secretos por los medios que fueran necesarios. 

Hija de un sombrerero que deseaba ascender en el escalafón de la sociedad, tuvo que arreglárselas por sí sola cuando el negocio de su padre quebró y su madre murió mientras tenía la edad de 15 años. Acabó casándose con un militar y mudándose a Indonesia, pero por problemas en el matrimonio y tras la muerte de uno de sus hijos tuvo que volver a Europa y comenzar su historia de agente secreto de manos de la inteligencia alemana.