domingo, 30 de septiembre de 2012

Margot y el puente


En Enero de 1944, el ejército alemán controla estrictamente el paso de personas al país en todas sus fronteras. Solo aquellos alemanes que posean un salvoconducto estarán autorizados a salir pero bajo ningún concepto ciudadanos extranjeros serán admitidos en Alemania. En la frontera sur, Margot una adorable anciana suiza, necesita ingresar en Alemania para ver a su nieto que acaba de nacer en Múnich.


El único paso cercano requiere el cruce de un puente peatonal muy angosto que está custodiado las 24 horas por severos soldados que salen cada tres minutos a verificar. Margot, haciendo su mejor esfuerzo tardaría cuatro minutos en cruzar, por lo que le es imposible pasar desapercibida. Sin embargo se las ingenia para cruzar el puente e ingresar a Alemania a pesar de haber sido interceptada por el guardia y sin necesidad de un acto violento o ningún tipo de ayuda externa.

¿Cómo hizo Margot para cruzar? Pues bien, la respuesta es increíblemente sencilla, aunque difícil de imaginar. Margot esperó que el guardia entrara y se lanzó a correr a toda la velocidad que pudo durante dos minutos y 55 segundos, luego, cinco segundos antes de que el guardia saliera nuevamente, se dio media vuelta y comenzó a caminar de vuelta hacia su país. El guardia salió y al verla pensó que era alemana y quería ir a Suiza por lo que le pidió que mostrase el salvoconducto. La anciana le dijo que no lo tenía y por ende el guardia la mandó de regreso a Alemania logrando así Margot su objetivo

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